Sueños que nos vuelen tercos

Sofia y el Terco (2012)

Un sueño de infancia, un típico pero pequeño pueblo colombiano y mucha simetría hacen parte de Sofía y el Terco, la ópera prima del Colombiano Andrés Burgos.

La española Carmen Maura, conocida por su cercanía a los trabajos de Pedro Almodóvar, es quien interpreta a Sofía. Una mujer callada e inocente de edad adulta que está inmersa en su cotidianidad trata de escapar de la rutina que comparte con su esposo por medio de sueños, en los que está en un fantasioso mar que parece sacado de una película de Georges Méliès, Conocer el mar representa para ella una meta por la que dejaría todo.

 

Puesto que Sofía nunca habla en el filme, en parte porque pareciera que todos deciden sobre ella y qué hacer su vida y en parte por el acento de la actriz, a la española no le queda más que representar desde la corporalidad la inocencia que caracteriza al personaje.

 

Tímida, infantil y temerosa pero soñadora, Sofía es influenciada por las palabras y el hábito de fumar (representación de rebeldía) de su amiga Mercedes. Son estos aspectos los que la empujan a salir de su zona de confort y lograr su sueño antes de que sea demasiado tarde. Acostumbrarse es como estar muerto, como decía Truman Capote.

El terco, por su parte, como lo indica su nombre es un señor temeroso al cambio que vive acostumbrado a hacer las cosas a su manera y que no se atreve a salirse de la rutina ni a soñar con otra vida. Sofía y él  llevan un largo matrimonio pero su relación es distante y carente de emoción, la cual Sofía ha centrado en sus ganas de conocer el mar. Este plan que compartían, pero en distintos niveles de deseo, él lo intenta apoyar pero finalmente causa de su miedo únicamente logra sacar excusas.

Durante la película el arte, a cargo de Ángela Bravo, es minucioso y lleno de objetos que si bien pueden ser de tinte rococó, sirven para resaltar la idea de monotonía y encierro por medio de planos generales donde se expone la simetría en la que se ubican cosas y personajes, como la decoración de la casa de Sofía o la tienda de su esposo.

En algunos momentos se intenta hacer alusión a aspectos infantiles de los personajes. La música con sus tonadas infantiles y servirse del mito del Cura sin cabeza como obstáculo para salir del pueblo o los zapatos y los audífonos que comparten Sofía y Mercedes como si fueran dos niñas pequeñas. Igualmente, los sueños y su respectiva escenografía, en la que se usaron papeles y otros materiales decorativos hechos por una niña de diez años, para plasmar que el sueño del personaje principal es un anhelo de infancia.

 

La película se sitúa en un pueblo colombiano del cual desconocemos su locación exacta pero que tiene características geográficas típicas de las Cordilleras de los Andes, lo que permite que la fotografía se vea intervenida por la neblina y la humedad que proporciona el contraste entre la calidez del hogar y el frío de la calle (así se recalca la idea de la comodidad de estar en el hábito y el riesgo que representa salir y aventurarse). Las mañanas frías que empañan las ventanas de la casa de Sofía permiten su infantil hábito de dibujar un pececito en el vidrio con el dedo.

 

La historia transcurre de forma lineal, cuenta con pocos personajes y una “meta” a llevarse a cabo que finalmente se cumple pero que parece no haber generado gran cambio en la vida de los personajes que luego de que Sofía regresa del mar, ella parece no dejar su actitud de sumisión y su matrimonio parece continuar del mismo modo.

Dentro de la trama principal ocurren algunas mini historias de personajes secundarios que parecen superpuestos en la película ya que la historia principal no se ve alterada en mayor medida y queda la sensación de que estos giros sobran o no se entiende su razón de ser.  Por ejemplo  la mujer del pueblo que está desaparecida  o el joven marihuanero con el que Sofía se topa en su viaje al mar.

En Sofía y el Terco, la terquedad no radica únicamente en el nombre de su esposo sino en todos los contratiempos y miedos que parecen dificultarle a Sofía cumplir su sueño. La historia muestra las adversidades como temores, que suelen ser únicamente atribuibles a los niños, planteando que las personas por más adultas que parezcan también se llenan de miedos que les impiden salir de la comodidad.

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Photos by: THQ Insider's 

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