Disfrutando de la juventud

Scott Pilgrim vs. the World (2010)

Al hablar de cine juvenil son muchos referentes los que  hay que tener en cuenta, tanto dentro del arte como del mercadeo. La explosión reciente por captar este público varía entre seres sobrenaturales enrollados en líos de amor, comedias escatológicas y absurdas con parodias y humor ramplón, y las adaptaciones de comics, héroes y antihéroes. Scott Pilgrim vs. the World está en la última categoría, una muy buena adaptación de un comic, que refleja en su narrativa el mundo de los videojuegos, la estupidez e idealismo adolescente y la esencia de un material fresco e innovador.

No es una película que esté proponiendo como primera vez algo, simplemente está articulando lenguajes de diferentes expresiones: comic, videojuegos, cine; y lo hace en un equilibrio a resaltar. Casos como Sin City (2005) se convierten en culto por lo bien logrado de la propuesta y por el bajo impacto en taquilla, pese a su inversión, mérito que iguala en esta ocasión Scott Pilgrim… Lograr una estética de comic, y contar desde ahí con agilidad y una estética propia es sacar al espectador de la rutina narrativa. La ola de onomatopeyas y efectos especiales le dan un grado de impacto mucho más emocionante y acertada, que la mareadora Speed Racer (Meteoro) de los hermanos Wachowski, Super Mario Bros y otros tantos intentos por llevar estas adaptaciones.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las apuestas se hacen para ganar, algunas más arriesgadas que otras. Para un estudio obtener un resultado como el de esta película es un revés fuerte en cifras, pero la conciencia tranquila de tener productos realmente atractivos. La gran revolución de las audiencias no se hace con una sola película, se construye en el tiempo. Scott Pilgrim vs. the World deja una marca de varias generaciones que crecieron entre pac-man, grunge, lolitas de pelo verde y artes marciales; un filme evocador de íconos contemporáneos y abierto a la discusión sobre el amor.

Porque hablar de cine enfocado al target juvenil no es fácil, no hay fórmulas y es tan voluble como las mismas hormonas adolescentes.

Porque hablar de cine enfocado al target juvenil no es fácil, no hay fórmulas y es tan voluble como las mismas hormonas adolescentes. Se tiende a pensar en juvenil por las temáticas que identifican el paso de niñez a adulto, pero quedaría excluido todo el público que no está en un rango de edad. Cine juvenil es hablar de propuestas frescas, naturales, rebeldes, con identidad para un director. Scott Pilgram… es dirigida por Edgar Wright, que con una corta trayectoria ya tiene varios títulos de lo que se podría denominar de culto, películas que quedan en la memoria y van pasando por el voz a voz. Y lo ha conseguido trabajando con rostros nuevos, alejados de las grandes luces de pasarela, y futuras promesas de la actuación que dejan muy buen sabor. La bella Mary Elizabeth Winstead hace su tercera película con este director, proponiendo con el encanto y provocación de la Lolita y la inocencia y ternura de Zooey Deschanel, con una sola mirada.

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