Detrás de un Pícaro Escote

My Week with Marilyn (2011)

Para algunas generaciones Marilyn Monroe es un ícono lejano de lo que fue la sensualidad, el sex symbol de antaño en el que un pronunciado escote era suficiente para escandalizar una nación. Para otras generaciones era la mujer, el sueño hecho carne por el que se suspiraba con sólo mencionarla. Con la película My Week with Marilyn el espectador sentirá la brecha generacional y se ubicará de acuerdo a qué tan lejano es este símbolo de la cultura pop, sin embargo algo es claro: el filme evoca y transmite la adoración ciega, embelesada, primate de los hombres, y algunas mujeres, por el ícono de la Monroe.

El Ulises de J. Joyce, pastillas para todos los estados de ánimo, la pícara mirada atrapahombres, la mala actuación… una serie de lugares comunes alrededor del mito en el que se convirtió su vida, son reflejados en la película. Más allá de las incontables páginas que se han escrito alrededor de la actriz y su turbulenta vida fuera de escenarios, más allá de los mitos creados antes y después de su misteriosa muerte, la película logra recoger un momento de vida de un chico con grandes ambiciones en el mundo del cine y que logra compartir unos días del desparpajo, inocencia y turbada mente de la mujer más deseada de mediados de siglo XX. Basada en anécdotas reales, la historia de Colin Clark ha perdurado en el tiempo como añoranza, ambición masculina compartida, de llegar joven e inocente a trabajar y toparse con la diva más grande. Y no sólo conocerla, ser arrastrado por su extrovertido espíritu a la intimidad de sus sueños y frustraciones, convertirse en el sedante de sus angustias.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Es por eso que siempre que una película en su trama revela los entretelones de hacer cine, se convierte en la doble mirada en la creación de sueños, los contrastes del glamour que se vive a los ojos de los espectadores y los demonios y conflictos de las personas que viven este arte. My Week with Marilyn revela momentos de esta pasión desenmascara el brillo de una vedette para ver su fragilidad, inseguridades y peleas internas que a los ojos de los medios eran excesos y excentricidades. Tan hermosa como frágil, tan diva como niña es la Monroe que se refleja. Tan pasional como inocente es Colin, el chico que arrastra con la envidia y un corazón roto que muchos estarían dispuestos a sacrificar para tener una anécdota que contar de este calibre.

 

Una película discreta que rinde un homenaje con soltura. Sin tratar de seducir nuevas generaciones para que idolatren al ícono, la trata con respeto y permite acercarse más allá de los escándalos. Sin explorar los por qué se entienden las decisiones y el permanente coqueteo que fluía en Marilyn. Sin revelar verdades, se cuenta desde un punto de vista masculino deseoso, que codicia la eternidad para siempre vivir un fin de semana perpetuo.

Si bien el reto de interpretar a Marilyn Monroe era monumental, la actriz Michelle Williams da la talla. La candidez contrastada con el profundo miedo de actuar, la sensualidad desparramada por los barbitúricos y la desnudez no vista de una piel deseada es la encarnación de un símbolo que era persona. Una joven actriz que asume el reto de encarnar un ícono sin mayores pretensiones que transmitir la angustia de un momento de vida. En contraste, el joven actor Eddie Redmayne que encarna al envidiado C. Clarke, interpreta la inocente sorpresa, la estúpida y congelante emoción de compartir un beso robado con la seductora mujer del momento. Finalmente un reconocimiento a un actor inflado por los medios, pero que acá con un discreto papel, también se roba aplausos en actuación: Kenneth  Branagh interpretando al mítico Sir Laurence Olivier. En algunos pasajes un metalenguaje cinematográfico del detrás de cámara, de los sufrimientos de un actor-director consolidado, de las envidias y los bajos instintos que se despiertan y muchas veces no llegan a la pantalla.

La candidez contrastada con el profundo miedo de actuar, la sensualidad desparramada por los barbitúricos y la desnudez no vista de una piel deseada es la encarnación de un símbolo que era persona.

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Photos by: THQ Insider's 

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