Un Gran Sentimiento

Melancholia (2011)

Cuando un director se compromete con una idea, por lo general logra sacar una buena película. Cuando una película tiene el compromiso de un equipo artístico, por lo general el espectador se lleva un recuerdo en el corazón. Cuando el espectador se conecta con la película, viene la glorificación. Con la película Melancholia (2011) esta combinación surge como en pocas y la vez parecieran elementos desarticulados entre si, dejando un sinsabor, una pregunta sobre el gusto por la película.

 

Todavía con mucho tinte de Dogma, el director Lars von Trier muestra una visión fatalista del fin del mundo sin el juego mediático y la histeria colectiva, sino desde una posición intimista, premonitoria y casi abstracta en las divagaciones mentales.

Una estructura de personajes bastante floja en la que motivaciones y evoluciones no son claras, cayendo más en presupuestos de cada espectador sobre su conocimiento previo, bagaje cultural o intuición. Una evocación al conflicto entre la depresión, la locura, lo místico y la fractura de los lazos familiares; mucho para una estructura de guión.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Con elementos estéticos excepcionalmente bien configurados: música de Wagner articulada a secuencias fotográficas espléndidas en composición, color, simbología. Una constante dualidad entre trastornos bipolares, depresión y vida. Una inquebrantable ritmo plano que lleva a sucumbir ante la melancolía. Sensaciones e imágenes que se quedan, en duda las pasiones.

 

Sin duda, Lars von Trier es un director prolífico, cotizado y particular en su obra. Después de Dogma ha logrado consolidar un estilo propio para contar historias, acompañado de dejos muy fructíferos en el mundo del cine, los escándalos. Una película para los amantes de este estilo que evoca múltiples pasiones con alta carga simbólica y personajes que ilustran maneras particulares de ver el mundo. Un filme que suma a una filmografía que con el tiempo se va configurando un público más especializado, más exclusivo.

Sensaciones e imágenes que se quedan, en duda las pasiones.

Una obra estrenada en Cannes 2011, que estuvo más enmarcada por el escándalo del  director, incluso opacando el premio obtenido por Kirsten Dunst a mejor actuación. Una obra que carga con el éxito-mito de sus antecesoras de la mano de un director polémico, con una filmografía que logra marcar gustos. Aunque la madurez y el trabajo se evidencian, Melancholia se presenta como un filme de autor, intentando capturar la atención de los grandes públicos con apuestas estéticas y conceptuales de élites. Una mezcla no muy recomendada.

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Photos by: THQ Insider's 

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