¡CONOCE! los 3 momentos para ENTENDER Cine e Ideología 🤔

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El cine nace como una atracción de feria, luego evoluciona para hacer un medio narrativo, por el cual se podían contar historias fantásticas y llega a convertirse en arte el séptimo arte. Luego de una evolución natural de esas narrativas, llega a convertirse en un medio de comunicación, a crear y transmitir ideologías.

El primer aspecto a destacar es entender el cine como un medio de comunicación. Claro cuando nace el cine y empiezan a contarse esas historias, también se vio la facilidad de retratar, de registrar esos hechos y eventos que estaban sucediendo en el mundo antes de la primera guerra mundial. Esas triviales cotidianidades, y cuando las situaciones se pusieron mucho más álgidas, entonces se fueron generando dos líneas importantes de transmisión: Otro eje que se fue encaminando fue el de contar historias y la potencia narrativa que tenía el cine para contarlas. Se empezaron a dar cuenta cómo estos mensajes llegaban al público, que más allá de su nivel socioeconómico, de sus creencias religiosas o políticas; todos se congregaban alrededor de un filme y esas historias llegaban a su inconsciente. La construcción de símbolos a través de las historias y personajes fueron elementos de análisis, que empezaron a tomar forma entre los años 1910 y 1920 de los primeros teóricos del cine. Entonces llegamos al momento cuando se fundamenta la ideología dentro del cine.

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El Segundo aspecto se desarrolla en estas primeras décadas. Se fundamenta lo que se conoce como la primera escuela alrededor del cine, los primeros que empezaron a pensar, a codificar, a volver academia de conocimiento y fue la escuela soviética. A la cabeza directores como Sergei Eisenstein, Diga Vertov, Pudovkin o Kuleshov; que fueron los primeros en entender un aspecto clave para el cine: EL MONTAJE.

Ellos identificaron cómo todos los otros elementos narrativos, tenían una herencia conceptual de las otras artes: el guión de la literatura, la fotografía de la pintura, música o estructura sonora de la música, puesta en escena actuación y dirección del teatro. Pero el único elemento narrativo que es auténtico, nace y es exclusivo del cine, le da toda la identidad, es el montaje. Desde allí comienza entonces esa teorización de lo que se puede construir con una película y qué es el montaje el que me permite crear estos conceptos, como homologar imágenes que están sucediendo en diferente tiempo y espacio, pero que al estar unidas por el montaje me crean una unidad conceptual. Construir un sentido con analogías visuales, elipsis y demás transiciones o construcciones que hacen en la mente del espectador, crear una idea. Y esto es demasiado potente porque lo que encontraron estos directores, es entender que el cine construía una realidad tanto desde la ficción, desde esa parte narrativa, pero era construir también una idea un imaginario en el espectador.

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De ahí que sus películas tuvieran ese tinte tan político, de alguna manera auspiciados por todo el régimen soviético, querían imponer el socialismo como esa nueva realidad y todas estas películas pues iban apuntando a ese norte. Entonces una población que sólo consumía sus hitos históricos, esas grandes batallas, el cómo esa ideología a través de unos personajes de ficción o realidad ficcionada, lograban alcanzar grandes revoluciones. Fue calando en la población para entender un mensaje de que “esta es mi verdad, este es mi país, esto es por lo cual yo lucho”. Y más allá del componente político, es entender el poder que tenía el cine para alienar masas.

Posterior fue la evolución, pues de la Unión Soviética migra este concepto a Alemania, bajo el tercer Reich, a la cabeza Goebbels, el Ministro de Propaganda encargado de posicionar ese discurso que tenía Hitler. Y que lo entendió muy bien pues eran los grandes medios de comunicación los que iban a ser las herramientas, los vehículos para posicionar el discurso: prensa, radio y cine. En el caso del cine busco un director, específicamente una directora, que fuera la encargada de poner a funcionar este mecanismo. Allí es donde aparece el nombre de Leni Riefenstahl, una gran directora sin mucha experiencia pero que tiene el voto de confianza y comienza dando unos golpes fulminantes. La película El Triunfo de la Voluntad, un documental después de la invasión a Polonia donde llega Hitler y toda su comitiva militar y es recibido como los grandes salvadores. A través del montaje muestra a Hitler desde que se baja del avión y hace un pequeño recorrido por las calles de Varsovia, es vitoreado, acompañado por la población. Entonces vemos plano Hitler - plano de la gente, plano Hitler - plano de niños viendo con alegría, pareciera que el público está feliz de que hayan llegado. Recordemos que estas conquistas no fueron con besos y abrazos, fueron a sangre y fuego. Luego la película se sumerge en una serie de discursos militares, toda una noche de diferentes directivas del partido hablando a los soldados. Hasta llegar al otro día en una magnánima presentación del ejército en una gran plazoleta y el discurso central de Hitler. Nuevamente el lenguaje cinematográfico se pone al servicio de la creación, de un concepto. Planos generales de todo ese ejército desplegado, grandes filas generando en el inconsciente una idea de “esto es un ejército gigante contra ellos no podremos”. Pequeños recursos como haber creado una grúa detrás de esas banderas, una estructura de algo así unos cinco pisos de alto y tener esas panorámicas de la plazoleta con ese gran ejército. El contrapicado a Hitler haciéndolo parecer mucho más grande, con esas palabras y elocuencia que él tenía, y que van generando esa contundencia la aclamación del público. Un lenguaje utilizado de una manera y sencilla termina siendo contundente en su transmisión ideológica.

Posterior, Leni Riefenstahl realiza otro documental: Olympia, alrededor de los Juegos Olímpicos de 1936 realizados en Berlín. Vuelve y juega la utilización de esos recursos, aquí con la mirada femenina que potencia los planos sobre el cuerpo de los atletas y esa belleza área idílica. Vemos todos los protocolos y la competencia y ahí es lo interesante del montaje, ver atletas blancos fornidos estirándose antes de la competencia, planos de competencia y luego los ganadores siempre hombres blancos, siempre grandes atletas en gran condición. En algún momento intercalado con planos con personas de otras etnias pero en derrota, sufriendo. Un despliegue de ingenio y técnica como por ejemplo desarrollar esos rieles al lado de las pistas de atletismo y hacer el seguimiento o incluso unas cámaras aéreas y unos sistemas de poleas, para tener esas panorámicas de la gente avivando a sus atletas. Todo esto es un código que hoy es muy natural y en cualquier transmisión deportiva están presentes, pero es que en ese momento la directora se lo saca de la manga, se los crea y termina construyendo un lenguaje propio. Aunque es una película bastante extensa, lo que obtenemos es un principio muy básico: los ganadores los grandes atletas son los deportistas de raza blanca, todos los demás son perdedores. Es así como estas películas terminaban siendo un discurso político, es lo que en las escuelas en Alemania enseñaban, era la manera de transmitir esa ideología que estaba. Cuando se habla de alienación de masas o alineación de la mente, este es el principio que el Goebbels lo identifica muy bien, lo ejecuta a través de Leni Riefenstahl y de alguna manera se crea una fractura muy importante para el cine en su función.

El tercer aspecto es cuando todos estos conceptos llegan a Estados Unidos. Ellos se habían quedado por fuera de todo este desarrollo, estaban envueltos en su guerra de patentes, en posicionar lo que serían los grandes estudios y las disputas que había en su interior. Entonces cuando dieron la mirada y descubrieron el potencial que tenía el cine de transmitir mensajes. Y desde ese momento no lo han soltado. Entonces claro, hacen esa reinterpretación pero a su manera, entendiendo que el cine también es una industria y aquí es donde surgen unos géneros que son claves para esa transmisión ideológica: el western, el musical y la comedia. En esa transición a lo sonoro, el western con un trasfondo ideológico de lo que es ser estadounidense, el principio conformación de su nación, sus principios. Y el momento histórico, verse envueltos en la Segunda Guerra Mundial, pero la población del momento en la medida que se relacionaba con la comedia y el musical, con historias alegres, felices, llenas de glamour y en las que no sucedían grandes dramas. Entonces entre estos tres grandes géneros se genera toda una inconsciencia colectiva frente a lo que era el conflicto, por un lado, el que no estaba pasando: la guerra no traía esa recesión económica y no estaban muriendo tantas personas. Y al mismo tiempo brindarle a ese espectador todo lo que es ser estadounidense, el western es fundamental para ello. Entonces mientras en Europa se combatía, Estados Unidos desde el cinematográfico crecía exponencialmente. Permitió depurar desarrollar esta transmisión ideológica y con el tiempo llegar a tener lo que se conoce como una fórmula, que de alguna manera eso se ha mantenido en el tiempo.