Que Pena del Qué Dirán

El Cartel de los Sapos (2012)

El cine colombiano está en auge, el número de películas por año ha subido notablemente y la calidad técnica de las mismas es impecable. Al punto de hacerse alianzas interesantes con grandes firmas europeas y de Hollywood para hacer coproducciones. Es decir, el área que más ha ganado protagonismo, que está avanzando con pasos de animal gigante es la producción.  Interesante punto de vista, atendiendo todo lo que se está dejando detrás.

Ante la falta de una tradición en formación cinematográfica, se parte de una base en la que aprender de cine es casi un oficio, de un maestro a su alumno. En fotografía, sonido, montaje, artes, actuación, efectos especiales, asistentes, scripts…y un largo etc.  se ha desarrollado talento desde el hacer. Luego vino una oleada de directores, algunos fotógrafos, sonidistas y montajistas; que se formaron en el exterior y regresaron para plasmar en el celuloide sus estilos foráneos. Y con ello también la extendida discusión sobre cine comercial vendedor de grandes audiencias, o un cine de autor, discreto, poco entendible para el público. El punto medio… sin desarrollo.

 

Y en medio de ese contexto sale un nuevo súper título, rimbombante y con toda la fuerza publicitaria que una película nacional puede esperar: El Cartel de los Sapos, del director Carlos Moreno. Una historia, a pesar de la falsa creencia de ser un tema repetido, que trata sobre el ascenso en el mundo del narcotráfico y sus pesares. Una película que no levantaría mayores comentarios, si no es por el contexto en el que se comienza a desenvolver: ser escogida como la película que representará a Colombia ante los Oscar para la categoría película extranjera. Si, aunque parezca una burla, una sátira, una ironía en mayúsculas; es la película seleccionada.

 

Si bien es una historia bien narrada, dentro de los estándares de superproducción (bala, caras lindas a las que no se les cuestiona su poder actoral, persecuciones, una trama predecible de amor en el delito) es algo ya visto, muy visto en Estados Unidos. ¿Para qué enviar una película que es un formato bastante conocido en Hollywood? Scareface (el remake), Miami Vice, Bad Boys, Salvajes, Blow, Traffic y otro largo etc. ¿Para qué enviar a competencia un filme de algo en lo que ellos son los maestros del exhibicionismo? Si bien los Oscar son un premio más lleno de farándula que de talento, una de las pocas categorías que mantiene el nivel y resulta interesante es la de mejor película extranjera.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

dejan ver su buen dominio del conflicto, de la sugerencia más allá de la violencia y el mensaje que implica un tema tan espinoso. Sin embargo, El Cartel de los Sapos se queda en pirotecnia visual, una historia sosa, personajes sin conflicto más allá de lo mínimo para que la historia vaya para algún lado. Basada en la novela, que fue serie de televisión, ahora extiende su intención de conquistar públicos. Extensión que no refleja necesariamente profundidad, cuidado, evolución; simplemente alargue. Una película que sale a la luz precedida de obras como La Sirga, Sofía y el Terco y Chocó; desconocidas para representar a Colombia, con muchos más criterios cinematográficos y no tanto de marketing. Películas desconocidas en Colombia y reconocidas en Berlín, Biarritz, Cannes, San Sebastián, Toronto. Interesante el espaldarazo al criterio de los grandes festivales del mundo para complacer una mirada comercial. ¿Será que el criterio de la Academia Colombiana de Artes y Ciencias Cinematográficas es que se logró tener una película que pinta de taquillera y eso la pone a nivel de competencia en Oscar? O ¿será que si les mostramos a Hollywood algo con una calidad similar de lo que ellos hacen tan bien, se deslumbran y lograrán el premio? O ¿será que los hilos invisibles que manejan tantas cosas a espaldas de la opinión pública tienen injerencia fuerte en decisiones a ese nivel?

 

Sea cual sea el argumento, no se sostiene. El mensaje desde la Academia es confuso y la dicotomía para el cine qué se debe hacer en Colombia, buscando elementos de identidad, culturales o expresiones artísticas que cautiven al público; sigue siendo un limbo conceptual. Haciendo un repaso por la competencia, las películas de otros países, ya se genera una gran distancia: Infancia Clandestina (dejando de lado El Último Elvis) por Argentina, Children of Sarajevo por Bosnia y Herzegovina, Blancanieves por España, Untouchables por Francia, y unos 66 etc. Por encima se ve que ninguna va con la “formula americana”. El Cartel de los Sapos seguramente logrará una buena taquilla, de ahí en adelante a esperar y que la magia del cine siga sorprendiendo, aunque en este caso sería una fatídica sorpresa.

... se queda en pirotecnia visual, una historia sosa, personajes sin conflicto más allá de lo mínimo para que la historia vaya para algún lado

 Tanto las ganadoras como las nominadas, resultan interesantes películas de otros continentes, dignas de verse y que en realidad caminan en la línea de obras artísticas: A Separation, A Better World, In Darkness, Monsieur Lazhar, El Secreto de sus Ojos, La Vida de los Otros, Mar Adentro y un extenso y respetable etc. Ninguna de ellas replica la consabida “fórmula americana”

 

Carlos Moreno tiene un antes que lo hace un director muy interesante, que genera la expectativa de lo que puede hacer: Perro come Perro y Todos tus Muertos. Películas que 

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