Una deuda con el espectador

Beginners (2010)

Cuando una película no tiene un norte claro, suele perder fuerza, impacto en su conexión con el público. En Beginners (2010) hay dos, quizás tres, historias tan fuertes que no se puede creer que una sea la secundaria para la otra, que algún personaje secundario esté soportando o complementando el otro lado del principal. Un filme que recorre caminos ya vistos en las relaciones de pareja y que propone otras perspectivas de las sociedades posmodernas sin entrar al conflicto. Un filme que deja una deuda con el espectador.

 

Mike Mills es un director caracterizado por la variedad entre el video, documental y los cortos. Llega a este filme con un guión ambicioso en cuanto a la temática, pero que deja un sinsabor al configurar personajes y situaciones de manera tibia. Breve descripción: un personaje, múltiples dolores. 

Por un lado Oliver (Ewan McGregor) se enfrenta a la confrontación existencial al convivir los últimos meses de vida de su padre, un anciano de más de 70 años que se abre al mundo en su homosexualidad. De otro lado comienza un camino de soledad, el duelo de perder a un padre y asumir su nuevo status. Finalmente conoce a su nuevo amor, una chica que lo desencaja de su rutina y lo pone en las nubes del amor. Una trama, múltiples conflictos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una película que cuenta con un reparto envidiable, por momentos con la fuerza que amerita la situación en el caso de Hal (Christopher Plummer) en su avanzada edad sintiendo el enamoramiento juvenil. Poco más, pues es difícil sintonizarse con una trama que no da lo suficiente para la comedia y conflictos que no llegan al drama. Tal vez una de las razones por las cuales pasó tan desapercibida en cartelera y no se comentó mucho más.

...el problema no es la variedad de conflictos alrededor del personaje, es más la pérdida de fuerza en la historia al ir y venir en flashbacks...

En sí el problema no es la variedad de conflictos alrededor del personaje, es más la pérdida de fuerza en la historia al ir y venir en flashbacks, un juego de constantes vueltas en el tiempo que no aportan a la película y construyen un débil personaje. Por partes. La historia de amor tiene un dejo de algo ya visto, y en mejor factura, concretamente en 500 Days of Summer (Ver reseña: Cuando el amor muerde). Lo más interesante, quizás por lo poco trabajado en las producciones americanas, es la homosexualidad en la tercera edad, un tópico escamoso que poco se ha visto más allá de tintes de comedia sin afrontar el conflicto. Acá no pasa de ser una ambientación de desconcierto para que el personaje central acepte la vida en su espectro más amplio de colores. La mayor insatisfacción es como Oliver asume cada una de las etapas de igual forma, no hay cambio, no hay transformación, un permanente dolor y vacío que no lleva a nada.

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Photos by: THQ Insider's 

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