Una Risa Incómoda

Joker (2019)

En los últimos años estamos acostumbrados a que las películas basadas en cómics tengan una maquinaria de mercadeo que las impulsan y movilizan millones de espectadores. Lo que es una sorpresa es que una película de este tipo genere tanta controversia por su mirada crítica a la sociedad, por la profundidad que se logra desarrollar y tener un filme más cercano al equilibrio entre taquilla y contenido. Joker se convierte en un suceso mediático que involucra tanto cinéfilos como público en general, por su contenido, calidad y propuesta.

El director Todd Phillips tomó el riesgo de construir una historia dentro de los esquemas industriales de Hollywood, pero con una mirada profunda desde el personaje hacia el contexto. Una historia donde el personaje es una excusa para hacer una mirada crítica a la sociedad… o una trama incisiva donde el contexto oprime al personaje y lo transforma en lo que no quiere convertirse. Esta dualidad hace parte del encanto de la película. Un mensaje que atrapa, que incomoda y quizás sea el detonante de las discusiones.

Joker (2019)

En el cómic no hay un origen del Joker, hay versiones que ninguna es la que se considera oficial. Esto lo aprovecha T. Phillips para crear una película que se sale de la linealidad temporal de lo que se ha hecho en cine, y construye el mito de configuración del personaje. No vemos el Joker payaso de chistes sin fin de las animaciones de televisión, tampoco el Joker gánster de los bajos mundos de Batman (1989) o Suicide Squad (2016). Es el Joker trastornado mentalmente, con una enfermedad que justifica su risa incontrolable e incómoda, que le da el peso y coherencia para un antagonista de primera línea.

Pero toda la buena apuesta sobre la trama no tendría sentido sin la actuación de Joaquin Phoenix. Un actor que se demora para tomar un papel, que estudia a profundidad si está en capacidad dar la mejor actuación. Un actor que se preparó desde lo físico bajando notablemente de peso y que ensayó “sus risas”, la manera como el personaje iba a transmitir su dolor y placer en la violencia, su caída en la locura. Un Joker que genera empatía, que duele y hace reír, que deja el toque de reflexión de si realmente es el villano.

Música, fotografía, puesta en escena… uno a uno los elementos que componen la película se articulan para crear magia. Escenas fuertes con una violencia que asusta en su justificación. Inspirada en una larga tradición de cómic, nos lleva a soñar en la posibilidad de encontrar más películas de impacto taquillero con tramas y personajes mejor construidos y puntos de reflexión para compartir.

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