El Cine que Adormece

Cine de Hollywood

La nueva superproducción, la nueva atracción de feria Suicide Squad (2016) arroja millones por concepto de taquilla y está poniendo un punto muy alto en una discusión que se viene cocinando hace ya tiempo: el boom del comic adaptado al cine vs la calidad de las películas. Más allá de las disputas entre dos grandes del comic (Marvel y DC) el trasfondo es ver cómo se desmorona todo concepto de contar historias, de atrapar al espectador con contenido y quedarse en una parafernalia audiovisual de hastío para los sentidos.

Presumir que esta postura es ser enemigo de este corte de películas es falso. La vivacidad de seres que estaban solo en el papel, voces y efectos especiales que materializan sueños y simplemente disfrutar del quiebre de los límites de la tecnología, hacen que estas adaptaciones sean fantásticas. Pero no por ello haya que pasar por alto el vacío narrativo o los insulsos personajes que resultan en un afán mercantilista de conquistar por el look, no por la potencia de un contenido.

Cine de Hollywood

Carlos Caridad-Montero en @blogacine argumenta: “Y es que la historia en estas películas no necesita ir para ningún lado. La continuidad en los acontecimientos que la componen es innecesaria. No existe una relación lógica (ni ilógica) entre las motivaciones de los personajes, sus acciones y las consecuencias de sus actos.” Sin ser una mirada tan descalificadora, el cuestionamiento final no recae sobre las películas, sino sobre los espectadores. Un público que pareciera no aceptar los retos simbólicos de las artes, o las ardides de las buenas historias que sorprenden. La búsqueda de ir a cine a “desconectarse” o el “no pensar” hace que películas como Suicide Squad tomen mayor relevancia pues se pueden dormir, chatear, ir por crispetas y volver y a la final no se ha perdido de nada y todo “se entiende”.

No hay retos para el espectador y no tendría que ser así. Adaptaciones como V for Vendetta (2005) o The Crow (1994) entre otras nos muestran que se puede trabajar en el fondo, en la expresión y no solo en efectos especiales. No es gratuito que uno de los grandes del cómic como Alan Moore esté tan en desacuerdo con lo que se está construyendo como los cosmos de Marvel o DC. Un uróboros: productoras que hacen películas vacías porque creen que no hay espectadores interesantes y espectadores poco exigentes apabullados por la avalancha de falsas joyas.

Para los amantes de Suicide Squad que parecen defender a capa y espada el film, darán la mirada profunda sobre los personajes, la cercanía con el cómic y la trascendencia en la construcción de los mundos. Para los amantes del cine pedirán un poco más que explosiones y chistes fáciles. Ambas posturas no son necesariamente contrarias, es la magia del cine: contar historias que permitan trascender la realidad, soñar, estremecerse. Sea con alguna conmovedora historia de la Segunda Guerra Mundial o con algún metahumano salvando el mundo, todos los espectadores necesitamos estimulación no adormecimiento.

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