La Diversidad del Cine Colombiano

Cine Colombiano

La posibilidad de acercarnos al cine colombiano en tiempos de quedarnos en casa, hace relevante hablar de las temáticas y diversidad de miradas que tienen los directores sobre nuestro contexto. La coyuntura que vive el mundo genera oportunidades para reencontrarnos con el cine nacional, desmitificar el imaginario que solo se habla de narcotráfico o conflicto armado, y quizás encontrar la magia que muchos críticos y festivales del mundo han elogiado en tantas películas.

Es claro que una de las temáticas que atraviesan las historias del cine colombiano es el conflicto. Ahora, no es un solo conflicto. Películas que hablan desde lo histórico y el nacimiento de las guerrillas, filmes que hablan del sicariato, narcotráfico y mafiosos; así como el impacto desde las víctimas del desplazamiento, secuestro o simplemente la violencia. Y dentro de la temática, visiones y sensibilidades de directores que van desde lo más crudo como Rodrigo D, La Vendedora de Rosas, Perro come Perro, El Rey, Los Fierros, Amigo de Nadie, entre otras. Pero también películas más sensibles, delicadas y donde esa violencia es más un contexto donde se desarrollan las historias cotidianas como Los Colores de la Montaña, La Sirga, El Vuelco del Cangrejo, Jardín de Amapolas, Matar a Jesús, Pájaros de Verano, Los Silencios.

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Acá es donde se da esa primera mirada y genera el pensamiento colectivo que reza que la mayoría de nuestro cine es de esta temática. Pero esto es solo un perfil de películas. Uno que también tomó fuerza fue la comedia ligera, de grandes estrenos en diciembre y altas taquillas. Y sin embargo, no es la mayoría, ni siquiera la mitad de los estrenos que se dan cada año. Tenemos muchas otras opciones de conectarnos con historias alegres, dramáticas y que hacen parte de esos imaginarios y realidades de la diversidad de nuestra cultura. Películas como Crónicas del Fin del Mundo, Jericó y el Infinito Vuelo de los Días, Me Llevarás en Ti, Amalia, La Ciénaga, La Defensa del Dragón, Sofía y el Terco, Litigante.

O también filmes de juventud, de dinámicas urbanas y amores como Los Hongos, Los Días de la Ballena, Los Nadie, Virus Tropical, El Día de la Cabra, El Piedra, El Concursante, Gente de Bien, Niña Errante. Y por supuesto documentales de todo tipo, porque en el cine nacional existe un equilibrio en la producción entre ficción y realidad. Títulos que nos hablan de personas, de historias inmersas en contextos de región y que desnudan el alma para transmitir alternativas del contexto: Don Ca, Amazona, La eterna noche de las 12 lunas, Carta a una Sombra, Paciente, Norma, Apaporis, Yo Lucas, Señorita María, Mamá Icha y un largo etcétera.

El cine colombiano es diversidad y esa debería ser nuestra primera mirada. Como espectadores dejarnos sorprender por cada nueva historia, directores reconocidos y nuevas generaciones que se entremezclan en expresiones. Si bien es apenas un despertar y falta mucho camino por recorrer, es hora de abrir los brazos para recibir títulos y poder creer que se está construyendo una industria nacional.

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