El Miedo de una Nación

Bowling for Columbine (2002)

El acceso a las armas siempre ha sido un aspecto que ha mostrado el lado más oscuro de la sociedad. Intereses personales, cuidado de la propiedad, seguridad, monetización de la violencia, lucrarse con el miedo y muchos más matices que forman ese tamizado de lo que implica la libertad y comercialización de las armas de fuego. El principal país que defiende esa libertad de consumo es Estados Unidos, atado en su ADN social una dinámica que hacía falta darle una mirada.

Y es lo que hace Michael Moore con su documental Bowling for Columbine. Toma un caso aislado, el tiroteo y masacre en una escuela en un pequeño poblado perpetrado por unos adolescentes, y lo va hilando para mostrar que no fue aislado y que esa tendencia a la muerte está íntimamente ligado a la historia y configuración de la ideología del estadounidense. Una exploración por diversas ópticas tratando de resolver esa encrucijada entre libertad vs violencia.

Bowling for Columbine (2002)

La clave para este filme está en el montaje. A través de la voz del director, vamos abarcando los momentos, los personajes y los dramas; un ir y venir en el tiempo donde las historias van develando un dolor y un temor profundo como sociedad. M. Moore logra argumentar con solidez un punto central: el miedo. La conformación de nación basada en el miedo, la manipulación mediática para mantener el status quo del miedo, el contraste con un país vecino sin miedo y un famoso escondiéndose por miedo a la confrontación.

Un documental que se convirtió en fenómeno global, pero no por contar lo que era un secreto a voces sino por escuchar a un estadounidense de pura cepa criticar y poner el dedo en lo profundo de la herida. Racismo, xenofobia, iras guardadas, no futuro y un aire de un poder que controla hacen parte de los interrogantes que quedan rondando al finalizar. No por estar inacabado o con vacíos la película, sino como punto de partida para la reflexión y construcción que propone el director.

Quizás lo que más convoca del filme es el compromiso del director con el tema. La cercanía y tranquilidad con la que asume las más incómodas entrevistas, el humor sarcástico detrás de su figura bonachona, con la que puede abrazar a la víctima y reír con el más sospechoso e intimidante. Una pieza que rompe y abre camino para una oleada de documentales alrededor de la conspiración americana, que vuelve y pone de manifiesto la contundencia del Verité décadas después. Partir del drama íntimo para revelar el cosmos de una sociedad que sangra, aportar en una discusión macro con verdades dolorosas y dejarnos reflexivos sobre lo que se esconde detrás de la imagen de una gran nación.

trailer

info