Detalle y Perfección

Better Call Saul (2015-2020)

Antes de que llegara Walter White con su necesidad y luego ambición de ser el capo de la metanfetamina en el sur de Estados Unidos, ya existía todo un engranaje que funcionaba como reloj suizo. Antes de Heisenberg había un Fring, un Lalo y toda una estructura de mafia y poderes en guerra. Descubrir en estas (hasta ahora) cinco temporadas de Better Call Saul, el gran antes de Breaking Bad, ha sido desmitificar personajes, historias que reconfiguran emociones. Hoy Walter White es más que nunca la piedra en el zapato, arrogante que destruyó todo y a todos.

Saul y Mike, dos personajes secundarios en BB a los que se les da la oportunidad de contar su historia. Como poner miel contra la luz para ver en su interior las impurezas que flotan y la jalea llena de realidad con la que hacen la serie, donde surgen los detalles y la necesidad de sumergirse en la viscosidad de unos personajes que no deja de sorprender.

Better Call Saul (2015-2020)

Vince Guilligan el creador, ha armado en estos años no solo un éxito de televisión streaming, o una serie de impacto para deleite de audiencias diversas. Ha creado una serie magistral en guion, fotografía, montaje, decorados, actuaciones y todo lo que tenga que ver con narración audiovisual. Secuencias memorables que hipnotizan, que revuelcan el alma o simplemente dejan boquiabierto. Apostar por crear un cosmos tan particular como certero, llevan a que la serie si bien tuvo una primera lenta temporada, despegue y sea adictiva. Pero en palabras del creador, solo serán seis temporadas pues es cuando se unen las líneas de tiempo.

Planos detalle dentro de las máquinas, puntos de vista para la ocasión, azul para el pasado, blanco y negro para el futuro y vibrantes amarillos para el presente, y toda la teoría del fuego (rojo) y el hielo (azul) para el vestuario. Así se construye una fotografía sólida, con identidad y que enriquece la narración. Música entre lo clásico del country, norteña mexicana, balada ochentera o lo más inesperado. Y si bien algo que se destaca mucho en BB es la evolución del protagonista, BCS es la clase maestra de los detalles que definen y marcan la diferencia para un personaje.

Jimmy McGill nace como el hermano menor a la sombra del gran abogado. Jimmy es el tímido, el que tiene un pasado de vividor y poco fiable, y que poco a poco vemos como su relación tóxica entre hermanos lo está deteniendo en la vida. La muerte de su mejor amigo, un anillo en su dedo y comenzamos la transformación a Saul Goodman. Paso a paso su código moral se va acomodando a las situaciones donde pareciera que la única meta es: sobrevivir. Aparece Mike Ehrmantraut con su culpa del pasado, su rostro duro y como se entreteje la relación con Gustavo Fring. Todos los personajes tienen un futuro en BB, acá vemos cómo nace este entramado que destruiría Walter White. Bueno, cabe anotar: la pareja de Jimmy, Kim Wexler, no está en BB… mal presagio para la última temporada de BCS.

Una pareja que en ningún momento durante cinco temporadas se han dicho un “te quiero”, pero son incondicionales, transparentes y se aceptan con todos sus defectos. Un amor que nace en la admiración por el otro, que se confronta en los momentos más álgidos y se apoyan sin que tiemble la voz frente a cualquier intimidante de turno. Personajes que se van quedando en el corazón. Una serie que deslumbra por su poder cinematográfico para narrar, construir ambientes y tensión, llenar de detalles y cargada de condimentos que la hacen tan singular. De lo mejor que ofrece la televisión streaming por estos años.

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