Una Mirada a The Wrestler

The Wresler (2008)

The Wrestler es un drama que suscita la nostalgia por un pasado que fue mejor, en este caso con la decadencia y el fin de la carrera profesional de una estrella de la luche libre (Randy ‘The Ram’ Robinson) que se da cuenta que tras haberle dedicado toda su vida a la lucha , la soledad, la vejez y el abandono son inminentes.

El estadounidense Darren Aronofsky es quien dirige esta película. Su cine se ha caracterizado por explorar el lado oscuro del hombre cuando llega a su propia degeneración. A pesar de que Black Swan (2010) es su filme más reciente con esta temática  carece de la fuerza que tiene The Wrestler (2008) en su narración, la cual podría decirse que junto a Requiem for a Dream (2000) es de sus producciones más potentes a la hora de plasmar esa tesis.

 

No es coincidencia que el rol principal sea protagonizado por Mickey Rourke y no por Nicolas Cage, como se pretendió inicialmente. Esta decisión de preferir a Rourke es acertada en la medida en que él tiene grandes similitudes con el personaje, o sea, estaba hecho para ese papel. Es una ex leyenda del boxeo y le tocó vivir su propio declive como estrella en Hollywood, ambos comparten el afán por mantenerse jóvenes y atractivos (Randy con el consumo de esteroides y Mickey con el abuso de las cirugías plásticas); y que como dice Ricardo Silva Romero en su definición de personaje, es “una persona que no consigue fingir que es otra”.

En términos de Robert Mckee, el ‘paraíso perdido’ es lo que desea conservar Randy durante toda la película, esa dorada década de los 80 en la que él era uno de los más aclamados en la lucha libre estadounidense. Sin embargo, en el largometraje poco vemos de ese estrellato, la historia se centra en su decadencia y en cuán significativo es para él continuar siendo ‘The Ram’ a pesar de que ya pasó su tiempo y lo único que queda de esos años son sus recuerdos, los recortes de la prensa y algunos objetos que aún guarda.

Un ejemplo de esto es el video juego de lucha libre en 8bit que aún conserva y juega de vez en cuando o la figura de acción de un luchador que mantiene en su auto. Elementos llenos de nostalgia que él usa también para “educar” o al menos generar interés sobre el tema con las nuevas generaciones, a modo de mantener ese legado que es tan importante para él.

El plano escorzo es recurrente cuando Randy entra en habitaciones y pasa a través de puertas giratorias o de cortinas, lo que, a veces acompañado de gritos y ovaciones, genera la sensación de que está entrando al ring de pelea, pero la realidad es otra. Vemos a un hombre que intenta seguir con su vida por fuera de este show business pero que le cuesta encajar por fuera de lo que ha sido el sentido de toda su existencia. Esta forma en la que Aronofsky presenta la vida del personaje (con la cámara detrás de él) nos involucra y genera cercanía pues pareciera como si lo estuviéramos acompañando en su proceso.

La banda sonora es abarcada con el Heavy metal de bandas como Quiet Riot, Cinderella, Guns N’ Roses y Slaughter que se sirve también de ser la música habitual en las luchas y como refuerzo a la idea de la melancolía en el filme. Round and Round de Ratt suena de fondo en una escena en un bar, Randy la baila y expresa su gusto

por esa música de los años 80 (década en la que ‘The Ram’ estaba en su furor) y cómo la actual no se le asemeja, la misma situación por la que pasa la lucha libre al cambiar a sus ídolos y por consiguiente, sus estilos de pelea que ya pasan a ser “clásicos”.

 

Desde la fotografía se intenta crear una atmósfera realista pero que sea cruda para resaltar la circunstancia que atraviesa el personaje y el encuentro con una realidad que no es tan cálida ni destellante de éxito ni fama como él hubiera querido. Los colores fríos para representar la tristeza, soledad y amargura que vive Randy y las luces fuertes, casi enceguecedoras, acompañados por su discurso en la última escena en el ring, presentan esa entrega absoluta del personaje hacia la lucha libre. 

 

La historia se desarrolla a modo de acción-reacción que junto con las motivaciones de Randy y su pasado podemos entender el rumbo de su vida y el porqué de su frustración. El personaje se enfrenta a tres coyunturas en las que debe decidir y responsabilizarse si quiere empezar otra vida. Su ausencia como padre, su salud y el romance con Cassidy, una stripper que atraviesa una situación similar al perder popularidad entre los clientes por su edad. Con estos momentos de clímax que se desarrollan durante la historia y la escena final se comprueba que por más importante que parecieran para Randy los demás aspectos de su vida, él nunca pudo comprometerse a otra cosa que no fuera la lucha libre.

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Photos by: THQ Insider's 

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